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jueves, 18 de abril de 2013

“OSCURO PANORAMA PARA LOS LECHEROS COLOMBIANOS”

Por MD Darío Elvis Camacho Noriega

Los grandes productores de leche en Colombia ubicados principalmente en Cundinamarca, Boyacá, Nariño y Antioquia, están preocupados por el oscuro panorama que se avecina, al tener que competir con la leche americana, según el ya firmado  tratado de libre comercio TLC con los Estados Unidos,  con la leche europea,   TLC que está pendiente de ratificación por parte de nuestros parlamentarios, con la leche proveniente del Cono Sur, importada por comerciantes   y pasteurizadores y la leche que entra de contrabando de Venezuela por el efecto del muy bajo precio del bolívar.

Estos  grandes productores colombianos de leche, que ordeñan diariamente por arriba de cien vacas de razas especializadas, con buen manejo, sanidad y nutrición, no tienen nada que hacer frente a los mega hatos gringos, europeos y argentinos, donde ordeñan tres veces al día hatos de más de mil vacas, que pastan praderas ricas en alfalfa y reciben suplementos a base de granos, producidos a gran escala, ordeñan con equipos robotizados y tienen  grandes avances  en asociatividad,  además de recibir importantes subsidios estatales; en términos  parroquianos, es una pelea de toche contra guayaba. 

Por ahora, la situación de al menos 400 mil familias colombianas, que derivan su sustento de la producción de leche, está aparentemente tranquila, debido a que el precio internacional de la tonelada de leche en polvo no da para que haya grandes importaciones que  perjudique la producción lechera nacional y por el contrario, permite que se pueda exportar las muchas toneladas de leche en polvo que hay represadas en el país.

Colanta, la más grande compradora de leche en el país, estaba comprando 2 millones 400 mil litros diarios, ahora compra 2 millones 200 mil litros de leche, sin embargo, le están sobrando 200 mil litros diarios, de los cuales regala 25 mil en promociones, el resto de la leche la está pulverizando. Colanta informó que el stock de leche en polvo nacional es de 20 mil toneladas; en este año se han importado 17 mil toneladas, especialmente del Cono Sur y solo Colanta tiene más de 7 mil toneladas que está tratando de vender a Venezuela. 

Si el precio internacional de la leche en polvo baja, las empresas oligopólicas como Alpina y otras, van a preferir importar la leche y sus derivados, que comprar la producida en  Colombia, como en la Sabana de Bogotá, donde el litro de leche es pagado alrededor de $1.000, incluidos los beneficios por el contenido de sólidos y el bajo recuento de células somáticas. Cuando el precio internacional de la tonelada de leche en polvo baja a menos de 4 mil dólares, el litro de leche ya reconvertida en Colombia, tiene un costo de $ 700 por litro, a razón de una taza de cambio del dólar de $1.800, mientras que la leche líquida nacional se paga, puesta en planta, entre $900 y $ 1.000 en las zonas de alta producción.  

Pensar que nuestros parlamentarios no aprueben el TLC con la Unión Europea es una utopía, ellos obedecen más a los intereses personales o grupales, relacionados con burocracia y contratación que les facilita el Gobierno, que a los intereses de las 400 mil familias  que dependen de la producción lechera, que de paso, son las que los han elegido.  Así las cosas, tendrán menores dificultades las ganaderías especializadas de tierra fría como las de Antioquia, Cundinamarca, Boyacá y Nariño, que están entre 2 y 3 mil metros de altura y que son eficientes, guardadas proporciones.

En nuestra provincia de García Rovira, afortunadamente los costos de producción de la leche en las partes altas son competitivos, comparados con los de la Sabana de Bogotá, toda vez que el mayor componente de los costos directos, que es la alimentación de las vacas, depende principalmente de forrajes, mediante pastoreo en potreros de kikuyo, carretones y raigrases y mínimamente de concentrados; los productores son los mismos trabajadores y por su condición socio económica no deben pagar seguridad social, el costo de la tierra no está disparado, porque a diferencia de la Sabana de Bogotá, no tiene la competencia de la floricultura de exportación, sin embargo, estamos en mora de programas  estatales serios, continuos,  técnicos  y sin politiquería, para el mejoramiento genético y  de praderas, de aprovechar los costos bajos de producción, de las bondades de la certificación de zona libre de brucelosis y la ubicación estratégica sobre la carretera central del norte, para que, desde la asociatividad, los productores se conviertan además,  en transformadores, bien sea de queso a gran escala con valor agregado o leche pulverizada.

El sustento de las 2.500 familias que dependen de la producción de leche en nuestra provincia de García Rovira, depende, no solo de la competitividad, sino de la ayuda de instituciones del Estado como la DIAN, el ICA, la Policía Nacional y las Autoridades Sanitarias, para que no permitan el ingreso y comercialización de la leche de contrabando, de países que ni siquiera son libres de aftosa; además, que se haga realidad el anunciado CONPES lechero y que se usen las salvaguardias, para evitar la importación de leches subsidiadas del Cono Sur.

Si este tema no es atendido adecuadamente por el gobierno, el problema será mayor que el de los cafeteros, toda vez que la producción lechera es tres veces la cafetera, son 400 mil familias que viven de la producción de leche.

Sera que pronto veremos protestas de productores de leche con sus  vacas en la Plaza de Nariño o en la Alpujarra en Medellín o en las grandes vías del país del Sagrado Corazón?  

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