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sábado, 20 de julio de 2013

MEDICALIZACION DE LA SALUD

Por Darío Elvis Camacho Noriega - Médico

Para descanso de los politiqueros de las capitales y de nuestros pueblos, responsables de la mayor parte de los problemas de nuestro país, en esta ocasión me voy a referir a un problema poco conocido, pero que cada vez se torna más complejo; me refiero a la medicalización de la salud, en especial a la farmacologizacion, que en lenguaje rovirense es querer mejorar todo con fármacos o medicamentos, pecado en el que incurrimos médicos, pacientes y sus familiares.

No todo problema de salud necesita medicación, aunque a veces lo fácil y rápido sea recetarlos, esta práctica, nada ortodoxa, ha llevado a encontrar paisanos tomando los anti ulcerosos gástricos con tinto; antihipertensivos, (medicamentos para bajar la hipertensión arterial); hipoglucemiantes (medicamentos para disminuir los niveles de glicemia o azúcar en la sangre) e hipolipemiantes, (medicamentos para bajar niveles de colesterol o triglicéridos) sin ninguna dieta y menos ejercicio.

En los salones de belleza, algunas señoras obesas sacan pecho, mencionando que usan la mejor marca de calcio importada para evitar la osteoporosis, pero no hacen ejercicio ni reciben sol, lo que lleva a que la inversión en ese calcio costoso vaya directamente al baño.  Qué decir de los que pretenden mejorar del colon, solo con medicamentos, sin incluir frutas y verduras como fuente de fibra; o los asmáticos, con mascotas perros, gatos, pájaros o hámster; o el colmo, los pacientes con patologías pulmonares que son fumadores. 

Muchos padres de familia desean "purgar" a sus hijos frecuentemente sin inculcarles el hábito elemental de vida saludable como es la higiene de manos, o compran productos no serios para mejorar las defensas a fin de evitar el dengue, sin hacer lo elemental que es evitar que en su casa y sus alrededores existan los criaderos de zancudos.  

El enfoque a los problemas de salud no ha cambiado, primero se debe evitar el factor de riesgo que lo ocasiona, fomentar hábitos de vida saludable y luego se acude a medicamentos.   

A nuestro fracasado sistema de salud le preocupa el gasto en medicamentos, la entrega oportuna de los mismos, pero poco o nada hace por evitar que entre pacientes y médicos prospere cada día más la práctica que pretende solucionar todo con medicamentos, salida facilista, pero poco efectiva a la hora de producir resultados favorables. 

A las débiles campañas nacionales en los medios de comunicación sobre hábitos de vida saludable, la más recientes la del "PLAN A", poco entendible para los ciudadanos de a pie, las asfixian las avasalladoras campañas publicitarias de productos nocivos para la salud como gaseosas cargadas de calorías, responsables de buena parte de la obesidad.

Las secretarias de salud de nuestros municipios desarrollan imperceptibles campañas que pretenden disminuir el riesgo cardiovascular, evitar el consumo de alcohol y sustancias psicoactivas, pero las mismas administraciones municipales organizan, cada vez con más fuerza, las fiestas patronales, en las que se incita al consumo de cerveza, trago y cigarrillo, con modelos voluptuosas que fácilmente hacen olvidar, en especial a los jóvenes, lo aprendido en los aburridos talleres de salud pública; ¡qué falta de coherencia!

La industria farmacéutica es responsable del consumo innecesario de medicamentos con la inducción al cuerpo médico mediante estudios, no siempre serios, del medicamento que están promocionando, la motivación no ética, con viajes y otros regalos y la manipulada visita médica.  Esta industria a diario induce, por medios masivos, al consumo de medicamentos, basta ver las propagandas frecuentes en televisión, en las que manipulan la mente de las señoras para que tomen la marca de calcio que están promocionando, so pena de que con solo estornudar se le fracturen lo huesos, o la publicidad local con productos populares nada serios, que supuestamente sirven para todas las enfermedades, pero que en realidad no tienen ningún sustento científico.

Es conveniente para nuestra salud hacer un alto en el camino, revisar qué factores de riesgo tenemos y qué hábitos de vida saludable nos falta adquirir; ojalá a los colegas médicos se les permita contar con tiempo suficiente en cada consulta para educar, motivar y convencer a los pacientes y sus familiares sobre el autocuidado de la salud y uso prudente de medicamentos.

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