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sábado, 17 de agosto de 2013

FALSIFICACION DE MEDICAMENTOS

Por MD Darío Elvis Camacho Noriega

Recientemente, en los medios de comunicación de nuestro país, fue noticia la condena a un comercializador de medicamentos por vender productos falsificados, específicamente ampollas anticonceptivas. Esto ocurrió en el 2008 y llevó a múltiples embarazos no deseados y lo más grave, a embarazos en mujeres a quienes médicamente se les había contraindicado el embarazo.

Este es solo uno de los incontables problemas que a diario causan los medicamentos falsos, los lectores podrán imaginar lo que le sucede a los que inocentemente toman medicamentos sin saber que son adulterados para evitar que su hipertensión les ocasione infartos, que su diabetes no se les complique, que el sida este controlado, que el cáncer no se disemine, que la infección se controle, que su gastritis mejore o que sus dolores sean controlados.

Con los ejemplos antes mencionados es fácil intuir que los medicamentos falsos tienen la posibilidad de ocasionar la muerte, lo que no es fácil demostrar. Quienes cometen este delito en Colombia tienen la  ventaja de que es excarcelable  mientras a las víctimas  se les deteriora su salud y mueren, esto se parece al trillado tema de los conductores borrachos.

Durante la última década, Colombia se ha mantenido entre las diez naciones donde más se falsifican y comercializan medicamentos fraudulentos.  Mientras en África el 50% de los medicamentos que circulan en el mercado son falsificados, en países de Latinoamérica como Colombia, esa cifra es del 30 al 40% y en países desarrollados cae a un 10%.  

La Organización Mundial de la Salud, (OMS), ha planteado que sólo por antimaláricos (medicamentos para el tratamiento del paludismo o malaria) falsificados, mueren unos 200.000 enfermos de paludismo anualmente. Se calcula que en el mundo un millón de personas morirían al año por esta misma razón.

El representante del gremio que asocia la industria farmacéutica, resaltó que nadie está a salvo de consumir medicamentos falsificados. Contrario a lo que muchos creen, los fármacos falsificados no sólo se venden al público a través de expendios directos, pues recientemente se ha descubierto que a través de redes se introducen en el sistema de salud, vendiéndolos a farmacias, hospitales, distribuidores y EPS.

Toda persona que consuma medicamentos, debe adquirirlos en su lugar de confianza para asegurar su autenticidad, quienes consumen medicamentos provenientes de EPS o en farmacias destinadas para tal fin o en las farmacias de los hospitales y clínicas, deben  apoyarse en las asociaciones de usuarios, en las veedurías ciudadanas para conocer y corroborar si  dichas instituciones están cumpliendo las normas elementales para procurar seguridad y satisfacción a los usuarios, como son la selección de proveedores idóneos que practiquen principios y valores empresariales y tengan implementados sistemas de calidad con normas ISO en los procesos de adquisición, recepción técnica y administrativa, almacenamiento, distribución y dispensación, no sea que esté sucediendo lo que pasa en algunos hospitales y centros de salud del país, en donde el único criterio para seleccionar el proveedor de medicamentos es el que el alcalde, gobernador o político que puso al gerente sea el que ordene a qué proveedor se le compre para ganarse alguna comisión o pagar favores políticos, sin importarles que suceda con la salud y la vida de los usuarios. 

Proteger la salud de los colombianos de asaltos como el de los medicamentos adulterados, es una prioridad para las autoridades competentes. Desde esta columna exhorto a las  juntas directivas de los hospitales públicos, asociaciones de usuarios de servicios de salud, veedurías ciudadanas, para que revisen si los actuales  proveedores de medicamentos dan  total confianza, para asegurar que los medicamentos que se dispensan a nuestros campesinos de la hoya del Chicamocha no tengan nada que ver con el  grave problema de la falsificación. ¡Más vale prevenir que lamentar!

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