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sábado, 11 de enero de 2014

REDES INTEGRADAS DE SERVICIOS DE SALUD, UN RETO PARA LOS LIDERES DE VERDAD.

Por MD Darío Elvis Camacho Noriega

La política de prestación de servicios de salud del Ministerio de Salud habla de accesibilidad, oportunidad, eficiencia, eficacia y seguridad, lo cual en términos sencillos significa que los usuarios deben recibir los servicios de salud en el sitio más cercano a su residencia, cuando lo requiera, y que los recursos necesarios para su atención no sean despilfarrados, produzcan la recuperación de la salud sin causar daño al paciente ni a su familia.  Estos buenos propósitos escritos y predicados desde el nivel nacional en la provincia, son solo buenos propósitos, porque las personas y las instituciones que deben hacerlos realidad y vigilar por que se cumplan, trabajan en función de intereses diferentes a los del colectivo de usuarios.

El área técnica de la Secretaria de Salud de Santander, en reciente documento de propuesta para la nueva red integrada de servicios de  salud, describe los múltiples problemas que tiene la actual red pública, de los cuales destaco dos por ser determinantes de la problemática: uno la alta rotación del talento humano que adiciona problemas de idoneidad y competencia y dos la ineficiente gestión de algunas empresas sociales del Estado, es decir, hospitales y centros de salud con graves problemas, en procesos como los de contratación, facturación, cartera y costos.  

Lo  anterior, en términos provincianos, significa que cambian de manera innecesaria a los servidores de la salud, administrativos o asistenciales, sin ningún criterio técnico, simplemente por compromisos politiqueros, lo que lleva en ocasiones a encontrar auxiliares de enfermería en servicios de urgencias sin saber canalizar venas, o que se equivocan en la aplicación de  vacunas;  inexpertos regentes de farmacia que cometen frecuentes errores en la entrega de medicamentos, o que no saben diligenciar la información, lo que lleva a multas costosas para los hospitales;  facturadores que no tienen ni idea de lo que hacen, llegando a  facturar partos a hombres, o traslados en ambulancia cuando un paciente pasa del servicio de urgencias a hospitalización; celadores innecesarios que los cambian cada dos o tres meses, al igual que las personas de servicios generales que no conocen la forma técnica y segura de asear áreas de urgencias o partos; conductores de ambulancia sin requisitos; asistentes administrativos expertos en adular a los gerentes, pero que no tienen ni idea de las normas elementales de archivo.

Todos estos personajes además son intocables y no se les puede hacer ningún reclamo porque son recomendados de concejales, alcaldes o sus familiares. Los gerentes por fortuna dejaron de ser de libre nombramiento y remoción, pero se comenta de la  manipulación perversa de algunos de  los procesos de meritocracia, con la colaboración no ética de algunas universidades con los mandatarios de turno, que llevaron a seleccionar gerentes arrodillados a los intereses de lo politiqueros, sacrificando la autonomía de las Empresas Sociales del Estado, que deben estar al servicios de los usuarios.

La reciente socialización del documento del modelo de red integrada de servicios de salud para Santander, según ley 1438 y directrices de la Organización Panamericana de la Salud OPS, generó  rechazo, en especial de alcaldes y directivos de hospitales y centros de salud, porque les afecta sus intereses personales.

Este documento, que en mi criterio no va a lograr modificar sustancialmente las falencias de la red pública de prestadores de servicios de salud de los municipios, incluidos los de nuestra provincia, propuesta que ha sido manipulada por intereses políticos, dejando de lado el criterio técnico al clasificacar erróneamente a centros de salud en categoría superior a la que debe ser, dejándoles portafolios de  servicios que no van a poder financiar.

No se tiene que ser  experto en el manejo de salud pública, para concluir que no se necesita un andamiaje administrativo costoso, ineficiente e ineficaz, con Junta Directiva inoperante, generando honorarios, Gerente poco idóneo y Asistentes Administrativos, para producir menos de cinco consultas diarias por cada mil habitantes del área de influencia, tener laboratorios clínicos y bacteriológicos sin reactivos, deficientes servicios de odontología, o farmacias sin medicamentos elementales; la lógica de la yuca dice que es mejor tener menos Gerentes, Juntas Directivas, Asistentes Administrativos y más profesionales de la salud y suministros, es lo que le conviene a la comunidad.  Mientras tanto, serán poco resolutivas y altamente remitidoras.

 Si el departamento en verdad quiere mejorar la resolutividad de los hospitales y los centros de salud de primer nivel, es decir, los de orden municipal, es necesario fusionarlos según ubicación geográfica, cantidad de población, vías de comunicación y hacer una verdadera inspección, vigilancia y control de la red. La sola modificación de los portafolios de servicios es insuficiente y no logrará impactar indicadores de resultado.

Ojala los Señores Alcaldes, Juntas Directivas y Gerentes, en especial de los pueblos de la provincia de García Rovira, en los municipios en los que a duras penas ofertan 10 ó 15 consultas para toda la población, (menos de 5 consultas por cada mil habitantes del área de influencia), en los que pasan días sin médicos, sin insumos, donde proliferan falsos homeópatas y "yerbateros", comprendan que por arriba de cualquier interés particular debe estar el interés del colectivo, y entiendan que las empresas que no se adaptan a los cambios tienden a desaparecer. A futuro no muy lejano, estas entidades serán liquidadas y la prestación del servicio lo harán prestadores privados.

Por el bien del derecho a la prestación de servicios de salud en condiciones dignas, es mejor tener a futuro alcaldes y concejales reclamantes en favor de la prestación de servicios de salud de su comunidad, que alcaldes y concejales que utilizan a los centros de salud para pagar favores políticos o recuperar lo invertido en campañas.

Cada peso mal utilizado en los centros de salud de nuestros pueblos es una opción menos para nuestras comunidades, que son bien pobres y vulnerables.

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