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domingo, 16 de febrero de 2014

¡CARAS CON FOTOMONTAJE VEMOS, ANTECEDENTES NO CONOCEMOS!

Por MD Darío Elvis Camacho Noriega

En un mes los colombianos eligen nuevo congreso, escenario del Estado donde se deberían hacer  las leyes  que favorezcan a todos los ciudadanos respetando nuestra gran diversidad y donde se debería ejercer el control político del poder ejecutivo, mas no chantajearlo. Elecciones históricamente caracterizadas por el mayor abstencionismo, toda vez que es la entidad estatal más desprestigiada por actuar la mayoría de veces en contra del interés del colectivo nacional y por estar al servicio de intereses particulares de grupos económicos y personales de representantes a la cámara y senadores con sus familias y empresas.

Son las elecciones más costosas para quienes quieren reelegirse o para quienes quieren llegar por primera vez, porque la lucha no es por ideales  encaminados a mejorar calidad de vida de los ciudadanos, sino por obtener un espacio en el Estado que les representa poder y dinero para sostener  o mejorar su estatus social, parándose en los hombros de los colombianos de a pie.

Este último congreso que termina sus legislaturas en este semestre no hizo nada relevante, en especial los parlamentarios que conforman la Unidad Nacional que es la coalición del fracasado gobierno de Santos, perdieron la oportunidad de ser verdaderos sastres en la confección de las reformas que claman lo diferentes sectores de nuestro país  para convertirse en simples “pega remiendos”. En estos cuatro años los congresistas y el gobierno fueron notoriamente inferiores al clamor de sectores como la salud con dos reformas que no le ponen remedio a los grandes problemas como la atención oportuna en condiciones dignas para los usuarios y el desvió de los recursos, lo más desalentador es que a las innecesarias EPS solo les cambiaron de nombre, mejor dicho, a Antonia la llamarán Toña.

En educación no pasó  nada frente a los grandes retos que tiene este sector, la posible reforma ni siquiera fue presentada, era tan contraria al interés general que la ministra la tuvo que retirar, fueron más sensatos los jóvenes que conforman de manera gratuita la Mesa Ampliada Estudiantil, MANE que el gobierno y sus parlamentarios superbién remunerados.

En el sector Justicia, la reforma constitucional que alcanzó a ser aprobada por los desprestigiados congresistas fue bautizada por el pueblo como la “reforma prostitucional a la justicia”, ante lo cual el presidente Santos no le quedó más remedio que poner la cara y hacer lo que legalmente pudo para que no se volviera realidad. Hubo disculpas tan ridículas como la del joven delfín parlamentario que dijo que su voto fue a favor de la famosa reforma, pero que no había leído bien el texto. Todo el tiempo y plata que se perdió.  

El grave tema del campo que paralizó al país el año anterior, a muchos de los actuales congresistas no les preocupó, prueba de ello fueron las imágenes que mostraron los medios nacionales en las que predominó el ausentismo a la plenaria a la que fue citado el respectivo ministro; sin embargo, en su momento si aprobaron los TLC que son parte del problema del sector. 

Tampoco podemos olvidar la actitud chantajista de la mayoría de congresistas cuando por algún fallo le disminuían parcialmente su abultada mesada, utilizaron el  ausentismo hasta que nuevamente Santos, de forma demasiado generosa, les arregló el problema sin tantas reuniones como las que hacen para subir de un año a otro el salario mínimo.

Cómo olvidar otros desaciertos de nuestros congresistas como el que se quejó porque el sueldo no le alcanzaba para la gasolina, el que quiso evadir las sanciones por conducir borracho, el que dice que nunca influyó en las decisiones de la EPS estatal Caprecom, los  que opinaron como técnicos independientes del sector salud, sin reconocer que tienen cuotas en diferentes EPS, los que influyeron para que la Supersalud nombrara cuotas de ellos para la intervención de EPS y hospitales quebrados, los que  manipularon el concurso de méritos para la selección de gerentes de hospitales, colocando mandaderos torpes, los que han puesto a su servicio y han quebrado las instituciones del Estado que el gobierno les ha permitido escoger a sus gerentes o directores, los que viajaron por el mundo a costillas del Estado, los que disfrutaron de la mermelada, de la cual hacen parte los cupos indicativos, que no son otra cosa que los antiguos auxilios parlamentarios.

En fin, no alcanzaría esta edición para recordarle a los potenciales electores el cuidado que debemos tener al momento de elegir o reelegir a los “padres de las patria”, o de no votar ni siquiera por el voto en blanco, como señal de inconformidad. 

Qué lástima que los muy escasos buenos parlamentarios hayan partido hacia la eternidad, o que el poder avasallador de la plata les impida ser elegidos a los escasos buenos prospectos.

¿Valdrá la pena seguir apoyando a los que llegan al congreso solo a base de poder y  plata a buscar más poder y más plata?  ¡No más votos a ciegas!

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