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jueves, 15 de mayo de 2014

MANOS LIMPIAS MANOS SEGURAS PARA LA ATENCION HOSPITALARIA.

Por MD Darío Elvis Camacho Noriega

Los hospitales están concebidos para curar a los enfermos pero también son fuente de infección. Irónicamente, en la medida que aumenta su capacidad resolutiva, aumenta este riesgo. Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, al menos cada año dos millones de pacientes en los Estados Unidos y 320 mil en el Reino Unido contraen infecciones relacionadas con la atención hospitalaria. Cada día mueren 247 pacientes en Estados Unidos por una infección relacionada con estancia en hospitales. En el mundo, uno de cada cuatro pacientes ingresados a Unidad de Cuidados Intensivos adquiere alguna infección intrahospitalaria, esto en países en desarrollo tiende a duplicarse. En la totalidad de los países en desarrollo, cada día mueren 4.384 niños por infecciones relacionadas con su atención hospitalaria. Estos datos alarmantes, no solo por su magnitud, sino por el alto sufrimiento que ocasionan a los pacientes y sus familiares, son también causa de enorme gasto para los sistemas de salud.

Los casos de infección intrahospitalaria con frecuencia se corroboran con las experiencias vividas por pacientes amigos y sus familiares, desde los casos graves, donde pacientes ancianos hacinados en los servicios de urgencias mueren por neumonía adquirida en el respectivo hospital esperando la autorización del material de osteosíntesis y el turno para que le operen la fractura de cadera por el cual ingresó, o los casos elementales de la flebitis (inflamación de la vena) por la canalización no técnica para la aplicación de líquidos endovenosos, (sueros), sin dejar de mencionar la infección de heridas quirúrgicas, infecciones gastrointestinales por mala preparación de alimentos de uso  hospitalario,  de vías urinarias, por aplicación no técnica de sondas o procedimientos y los más craso, los pacientes que salen con escabiosis, (carranchil).

Toda esta problemática de países pobres y ricos, de la cual no escapa la región de la hoya del Chicamocha, tienen en común un determinante identificado suficientemente por la OMS como es el defiente lavado de manos del personal asistencial de hospitales y clínicas, producto del desconocimiento, en especial de los niveles directivos de las instituciones, quienes son responsables de implementar y hacer seguimiento a la estrategia de la misma OMS, como es la de "Atención limpia, atención segura para el paciente", para ello los directivos de hospitales tienen la obligación de garantizar los recursos necesarios las 24 horas, para el correcto lavado de manos del personal asistencial cada vez que atienden a cada paciente. Esta responsabilidad puede llegar a afectar, no solo a las instituciones, sino a sus directivos, toda vez que en nuestro país ya existe jurisprudencia al respecto por reclamaciones de pacientes por infecciones adquiridas durante su atención hospitalaria.

La promoción de la higiene de manos reduce las infecciones intrahospitalarias, lo que permite salvar vidas, evitar discapacidades, dolor y sufrimiento a pacientes  y familiares y gastos altos en la atención en salud.

Para saber si una institución en salud en verdad está orientada a la satisfacción y seguridad de los pacientes y familiares, por lo menos debe tener implementada la medida elemental de la higiene de manos de su personal asistencial, lo que pueden verificar los pacientes y familiares al ver si quienes los atienden se bañan la manos o utilizan las soluciones glicerinadas cada vez que los van a examinar.

Las manos limpias para atender pacientes y las manos limpias para administrar los recursos de los hospitales, son imprescindibles en la prestación de servicios de salud, en especial en las instituciones públicas.

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