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domingo, 26 de abril de 2015

FRAGMENTACION DE LOS SERVICIOS DE SALUD

Por MD Darío Elvis Camacho Noriega
La fragmentación de los servicios de salud es el peor de los defectos de nuestro actual Sistema de Seguridad  Social en Salud,  implica  que un paciente para una sola enfermedad  tenga que asistir múltiples veces a múltiples sitios para que le diagnostiquen y le traten un  problema de salud, sin dejar de mencionar las múltiples arrodilladas que tiene que hacer frente a las innecesarias EPS, entidades que por norma deben garantizar de forma  oportuna, eficiente  y eficaz la atención integral a sus afiliados, toda vez que es un derecho y no una caridad. Las normas que rigen el Sistema de Seguridad Social en Salud obligan a la atención integral e integrada, pero la realidad es lo opuesto.  
En la región de García Rovira la EPS COMPARTA, a la que está afiliada prácticamente toda la población SISBEN I y II en régimen subsidiado y a su vez inicio afiliación en el régimen contributivo, presenta fragmentación de la prestación de servicios de salud, toda vez que los pacientes para una misma patología tienen que hacer maromas para que les entreguen los medicamentos ordenados en una misma fórmula por el mismo especialista si son para uso permanente, sopena de complicar su enfermedad. La típica fragmentación se da porque unos medicamentos de la misma fórmula los dispensan dos o más proveedores, bien sea el respectivo hospital o el que COMPARTA le puso de competencia a los hospitales. Para los pacientes del área urbana de Málaga el impacto de esta absurda fragmentación de las fórmulas no es gran problema porque pueden hacer toda la tramitología para que le garanticen el uso continuo del medicamento, bien sea gestionando frente a la EPS o con la transcripción de la fórmula.
Lo grave de la fragmentación en la dispensación de medicamentos es para los pacientes   de áreas rurales alejadas de los municipios, en su mayoría verdaderamente pobres. Si su patología implica tomar múltiples medicamentos y algunos de ellos COMPARTA no lo tiene contratado con el Centro de Salud de su respectiva cabecera municipal, ahí empieza el viacrucis. Estos pacientes pobres y vulnerables no tienen otra opción sino la de tomarse únicamente lo que le entreguen en la farmacia de cada municipio, sin dejar de mencionar que en algunos centros de salud ni siquiera suministran los medicamentos básicos que tienen contratados.  
Finalmente, esto lleva a la no adherencia al tratamiento, a recaída de la enfermedad, a nuevas remisiones a los especialistas que congestionan más la consulta externa especializada del Hospital Regional, hospitalizaciones prolongadas y a veces hasta internaciones en unidades de cuidados intensivos o la muerte, sin que nadie diga o haga nada.
COMPARTA EPS en su rendición de cuentas se limitó a decir que están gastando más de lo que les ingresa por los afiliados de García Rovira, pero poco y nada han hecho para controlar el riesgo en salud, en especial desde el nivel uno de atención, es decir, desde los centros de salud u hospitales de nivel municipal, al menos cuidando que la prestación de los servicios sea más resolutiva y menos "remitidora"; por el contrario, cada vez asfixian más económicamente a los centros de salud de los municipios que a su vez, como medida no ética para sobrevivir económicamente algunos no están haciendo ni lo contratado con la EPS para procurar una atención digna, en especial para los campesinos de regiones apartadas.
COMPARTA no ha medido el sobrecosto innecesario en salud que le implica algo tan elemental como no garantizar la entrega oportuna y completa de los medicamentos a los pacientes con tratamientos permanentes, ni vigila cómo se está realizando la prestación de servicios en algunos centros de salud de nivel municipal, a sabiendas de que su  responsabilidad llega hasta la gestión de la prestación eficiente y oportuna de los servicios de salud; no basta con limitarse a decir que el recurso no le alcanza. Mientras esto sucede, los pobres y vulnerables de regiones apartadas que no tienen acceso oportuno y completo a los medicamentos que por ley se les debe garantizar, les toca dejar de comer para con sus escasos recursos comprar "medicamentos" de los que se venden casa a casa en el campo sin ningún control.
COMPARTA podría ser un ejemplo a nivel nacional, si al menos en García Rovira realmente interviniera de forma positiva la prestación de servicios de salud en los primeros niveles, como estrategia válida para control del riesgo en salud y mantener su equilibrio económico.

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