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domingo, 21 de junio de 2015

HOSPITALES SANEADOS, PACIENTES FRUSTRADOS

Por MD Darío Elvis Camacho Noriega
Las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud  IPS, privadas o públicas son las que materializan el derecho a la  salud en nuestro país, para los ciudadanos de a pie, como son la mayoría de los habitantes de los pueblos de la Región del Chicamocha; los Centros de salud y Hospitales de cada municipio son los que deben hacer realidad este derecho. 
Recientemente, el Ministro de Salud y algunos Gobernadores sacaron pecho  en los medios de comunicación, diciendo que en el informe del Programa de Saneamiento Fiscal y Financiero de los Hospitales del país muchos presentaron significativos avances al mejorar de riesgo alto a medio o bajo su condición financiera e inclusive, muchos hospitales salieron del riesgo financiero.   
Este informe, según fórmula matemática ideada en el Ministerio de Hacienda,  solo va orientado a equilibrar los ingresos recaudados por venta de servicios de salud con los gastos de funcionamiento, lo cual, en principio es válido, porque lo ideal es que en condiciones de eficiencia y eficacia administrativa  con verdaderos principios y valores empresariales, los hospitales públicos deben ser autofinanciables con la mayor rentabilidad social y nada dependientes de las limosnas de los gobernantes de turno que las cobran bien caras con  su influencia perversa politiquera en burocracia y contratación. Lo observado es que con muy contadas excepciones, los hospitales mejoraron su riesgo financiero a expensas de desmejorar los servicios de salud y pagar mal  a sus servidores.  
La mayoría de Hospitales de nivel uno, es decir los municipales, sus ingresos por venta de servicios dependen en más del 90% de lo que le venden a las EPS  del régimen subsidiado; estos recursos manejados con la mayor habilidad gerencial deben convertirse en suficientes, eficientes y eficaces servicios de salud que generen la mayor satisfacción y seguridad al paciente y su familia.
En la vida real, en los hospitales que están en el Programa de Riesgo Fiscal y Financiero, en especial los de los pueblos pequeños, dejan de lado su misión, visión, principios y valores empresariales, para dedicarse a procurar cumplir con las metas financieras de este programa economicista; en tal sentido, su accionar va dirigido a procurar una buena contratación con la EPS para asegurar el ingreso mensual y por otra parte, a negar servicios a los usuarios para disminuir los gastos, es decir, mientras menos consultas hagan, menos hospitalicen, menos medicamentos entreguen, menos tratamientos de conducto realicen, en fisioterapia con un solo día a la semana y mientras menos exámenes de laboratorio hagan, más rápido equilibran los ingresos recaudados con los gastos causados.  
El programa solo busca llevar a que los hospitales estén equilibrados económicamente,  no mira para nada si  su accionar impacta positivamente los indicadores de salud de resultado como la disminución de la mortalidad  materna perinatal, la incidencia de cáncer de  cuello de útero,  mama, gástrico y los eventos cardiovasculares como infartos y trombosis. Lo anterior, además de frustrar el derecho a la salud en los Centros de Salud y Hospitales de nivel uno, congestiona los de nivel dos que son los de cabecera de provincia y le aumenta el gasto a la respectiva EPS. 
El programa de Saneamiento Fiscal y Financiero de los Hospitales Públicos no ataca las principales causas del desequilibrio financiero como son la politiquería expresada desde la manipulación que hacen algunos gobernantes de turno en la selección del Gerente de cada hospital, que no se hace por méritos como lo establecen las normas, sino que amangualados con algunas Universidades, seleccionan o imponen el Gerente que más plata y burocracia ofrezca para pagar favores políticos y reponer gastos de campaña; el Programa de Saneamiento Fiscal y Financiero tampoco hace nada porque las EPS   paguen a tiempo los servicios prestados por los Hospitales. 
En este país de ironías no pasa nada cuando algunos gobernantes de turno,  favorecedores de la politiquería y la corrupción en los Hospitales Públicos, sacan pecho diciendo que le han mejorado la situación financiera, sin mencionar que ha sido a expensas de negar servicios o de inyectarle cuantiosos recursos para compensar el daño causado por su perversa influencia. 
Muy bien por los Gerentes que lograron sacar a su Hospital del riesgo financiero sin negar servicios a los pacientes, por el manejo pulcro de los recursos y por no permitir la influencia perversa de la politiquería.
El Programa de Saneamiento Fiscal y Financiero requiere ser mejorado, su fórmula matemática castiga a Hospitales bien manejados que hacen inversión con recursos propios o por gestión de sus Gerentes. Una  buena meta para los futuros gobernantes municipales y departamentales debe ser "usuarios satisfechos con Hospitales autosuficientes y sin manipulación politiquera".

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