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miércoles, 22 de julio de 2015

ELECCIONES REGIONALES, EL SER Y EL TENER

Por MD Darío Elvis Camacho Noriega
Después de 20 años  en que las comunidades pueden elegir a sus mandatarios municipales y regionales, en virtud de la descentralización con el control político de concejales y diputados en el que se pretendía que los pueblos pudiesen elegir las mejores propuestas  para solución de los problemas locales, a hoy, con contadas excepciones, el panorama es desalentador. El propósito era que desde lo local y regional, previa identificación de los problemas más relevantes, se hicieran propuestas de gobierno para mejorar la calidad de vida de los gobernados.  
A medida que transcurren los cuatrienios, la realidad es que la excelente oportunidad que tienen nuestros pueblos y departamentos de labrar su futuro colectivo se convirtió en una pugna por el negocio  lucrativo personal o grupal que representa ganar las alcaldías o las gobernaciones.  
Los partidos y sus doctrinas quedaron a un lado, para nada influyen las ideas de centro, izquierda o derecha moderadas como marco para entender y solucionar la problemática de los ciudadanos, lo que se ven son personajillos  con liderazgo regional basado solo en el dinero obtenido desde las bondades del Estado, bien sea como ex mandatarios, contratistas deshonestos,  contrabandistas, narcotraficantes o testaferros de grupos ilegales, o simplemente cargaladrillos de algunos parlamentarios que aprovechando de manera no clara las dignidades del Estado, crearon empresas de beneficio personal.
Todos estos falsos lideres tienen en común el doble discurso, producto de su doble moral, hablan en público de su empeño día y noche, cada segundo, por mejorar las condiciones de vida de las gentes, pero no vacilan en cobrar gruesas comisiones por favorecer contratistas amparados en los cupos indicativos, antes llamados auxilios parlamentario, así las obras se ejecuten a medias o finalmente no sirvan, como los colegios sin terminar,  los acueductos que nunca  llevan agua, los hospitales a medio hacer,  los equipos hospitalarios  "chiviados" que no funcionan, pero cobrados a precio de originales, la venta de gerencias de hospitales, las vías sin terminar, eso sí, todos esos elefantes blancos con adiciones en tiempo y plata sin dejar de mencionar las odiosas  fiestas para colocar "la primera piedra".
Los concejos y asambleas se quedan pequeños en el control político que legalmente deben realizar, algunos de sus corporados solo se dedican a extorsionar al alcalde o al gobernador, con puestos o contratos a cambio de apoyar iniciativas que requieren su aprobación.  Algunas contralorías no tienen credibilidad porque sus funcionarios a cambio de plata archivan los hallazgos  que hacen en las visitas a las alcaldías y gobernaciones.
Hacen mucha falta los líderes inmolados que hablaron y practicaron la necesidad de la restauración moral del Estado, los que en verdad tenían un solo discurso, los que eran capaces de apartarse de las administraciones no transparentes porque para ellos siempre fue más importante la dignidad que los cargos.  
Lo más criticable en este escenario son los  líderes  de extracción  humilde con pleno conocimiento de cómo vive el grueso de la gente,  una vez profesionales  y elegidos como mandatarios locales no les tiembla la mano para utilizar mal  los recursos que  son para mitigar necesidades básicas insatisfechas de sus paisanos y más censurable es que existiendo estos antecedentes, nuevos líderes profesionales de extracción humilde quieran hacer lo mismo.
Por supuesto, los electores en buena parte tienen la culpa, al vender su voto tal vez sin saber que el que se lo compró le va a quitar más de lo que dio a la hora de ejecutar los recursos que deberían mejorarle la calidad de vida, lo único que parcialmente atenúa el error del que vende el voto es su bajo nivel educativo.
La esperanza es que en los nuevos procesos electorales municipales y departamentales, tengamos verdaderos líderes que quieran crecer políticamente por el buen actuar, que logren convencer a sus electores con el ejemplo y el conocimiento, que se arriesguen a salir  del esquema tradicional para ganar las elecciones, y que cuando sean mandatarios, utilicen esta oportunidad para  el beneficio colectivo, por encima del individual, que hablen y practiquen principios y valores. El mandatario que conviene a nuestras comunidades es el que le interesa más el SER que el TENER, diferencia no fácil de identificar por parte del elector. 
Bienvenidos los candidatos que quieran romper con el esquema tradicional para ganar y ejercer en alcaldías y gobernaciones, bienvenidos y que triunfen los candidatos que en verdad no sean de doble moral.

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