ChicamochaNews.net - Multilenguaje

domingo, 23 de agosto de 2015

REGIMEN SUBSIDIADO, 20 AÑOS.

Por Darío Elvis Camacho
Cada quien en 20 años de régimen subsidiado, desde  su perspectiva, admira o critica cómo ha evolucionado esta estrategia que busca hacer realidad con suficientes recursos el derecho a la salud de los colombianos de a pie.
Quienes trabajamos antes  de la ley  de 1993  en la región del Chicamocha y antes del inicio del régimen subsidiado en 1995, damos fe que la prestación de servicios era muy  limitada  para las personas sin recursos, con mínima tecnología, pero con formación más integral; los médicos en su año rural estaban a cargo hasta de tres municipios, predominaba la anamnesis frente a las ayudas diagnósticas, porque simplemente no las había, los tratamientos ambulatorios eran a cargo del paciente o su familia, en esa época en los pueblos pequeños nacían más niños en manos de parteras que de los médicos, existían las promotoras de salud, los primeros años sin sueldo, luego ingresaron a las nóminas, el entrenamiento de los médicos les permitía mayor resolutividad y para  llegar a ser rural en pueblos de García Rovira con hospital, se requería suerte y palanca. 
Los indicadores de salud como mortalidad materna, perinatal, cáncer y enfermedades cardio cerebro vasculares, eran vergonzosos comparados con los actuales, pero se sacaba pecho porque eran mejor que los de décadas anteriores. Hoy, 20 años después, parte de la influencia del régimen subsidiado en salud en nuestros municipios, es la mayor disponibilidad de servicios con mejor tecnología, menos gasto a cargo de la deteriorada economía de los pacientes y los indicadores de salud han mejorado, sin embargo, deberían ser mejores los resultados, toda vez que comparativamente con los demás países de la región, es el que dedica más recursos por persona. Hoy, cada usuario, según como le haya ido a lo largo de los veinte años, quiere u odia a las desaparecidas Administradoras de Régimen Subsidiado ARS ahora Empresas Promotoras de Salud EPS, cuyo lucro debería soportarse en el control del riesgo en salud de sus afiliados y no en la negación de servicios o en el crecimiento desmedido de las empresas creadas a su alrededor, en virtud de la dañina integración vertical.  
Los recursos del régimen han servido para innumerables acciones en salud para sus afiliados, pero también se desviaron en virtud de la presión violenta de los grupos ilegales armados de izquierda y derecha, de la perversa acción de politiqueros corruptos y de mafias de  tramposos que inventan cirugías,  falsas hospitalizaciones para robarle plata al sistema, en complicidad con algunas de las EPS. La EPS  mas odiada por usuarios y  más endeudada con hospitales es CAPRECOM, es oficial y es con la que los gobiernos de turno han pagado favores políticos. Las de orden privado, para sostenerse y evitar los controles del mismo Estado a través de la Superintendencia de Salud, le hacen generosas concesiones a  parlamentarios gobiernistas. Todos los actores del sistema han pecado, incluidos los usuarios, al darle más importancia  a la atención de la enfermedad que a su prevención.
Los hospitales públicos, los que hacen realidad el derecho a la salud de los pobres, en su mayoría están en desventaja a la hora de negociar la venta de servicios con las EPS por la posición dominante que estas ejercen por tener la plata y por la veteranía de sus negociadores que dejan en jaque a los Gerentes de Hospitales, que sin argumentos técnicos, terminan aceptando condiciones desfavorables para la institución, y para no dejar que se desequilibren económicamente, terminan disminuyendo la oferta de servicios a los  usuarios que son la razón de ser del sistema. 
Para más infortunio de los usuarios, la mayoría de los Gerentes de Hospitales públicos le dan más importancia al dinero de la venta de servicios, cuando este en realidad debe ser una consecuencia del buen servicio, principio elemental empresarial para sostenerse y crecer.
La mayoría de Alcaldes que jurídicamente pueden hablar de igual a igual con las EPS,  pierden esa posibilidad de defender a los usuarios al aceptar cargos que la EPS les da en cada municipio o algunos favores en salud para sus copartidarios más cercanos.
La inspección, vigilancia y control del sistema, está más en el nivel central, es decir, desde Bogotá, con la Superintendencia Nacional de Salud; en los departamentos y municipios donde se ve a diario el incumplimiento de las EPS, no existe la facultad sancionatoria. En este sistema mercantilista, los servidores de la salud de nivel profesional, cada vez tienen menos tiempo para oír, examinar y educar en salud a los pacientes, lo que lleva a que sean menos efectivos en su actuar, generando insatisfacción al usuario y a su familia y mayor costo para el sistema. 
Sin duda que los beneficios para las personas pobres y vulnerables son incontables, a pesar de todos los defectos del sistema, pero en salud no podemos conformarnos con lo mucho que se ha hecho, sino por lo que se ha dejado de hacer, que en la vida  real significa  muertes evitables, complicaciones evitables, días productivos perdidos, sufrimiento y dolor para los pacientes y sus familiares. 
No deben  pasar otros 20 años para entender que los recursos del sistema son suficientes, que deben aplicarse más en prevención efectiva  que en curación y  que rendirían más, si se libran de la politiquería y la corrupción.

No hay comentarios: