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jueves, 28 de enero de 2016

PASTUSOS DANDO EJEMPLO EN SALUD

Por Darío Elvis Camacho Noriega - Médico

No es un chiste, es una realidad palpable resaltada por el Ministro de Salud y comentada por medios escritos serios de nivel nacional. La ingenuidad con la que conocemos a los Pastusos por sus  famosos chistes, en realidad en materia de salud se convirtió en competitividad, porque han demostrado con hechos que en iguales o peores condiciones que las de otras regiones del país, tienen Hospitales Públicos que generan satisfacción y seguridad a los pacientes y familiares porque prestan servicios oportunos, con eficiencia, eficacia y calidez humana, no perfectos, pero notoriamente mejores que la mayoría de nuestra región.  

La existencia de una política pública que cuida y fortalece el sector salud, a través de varias administraciones de Gobernadores y Alcaldes, en el departamento de Nariño les ha permitido hacer realidad el derecho a la salud en condiciones dignas; ahora cuentan con varios hospitales públicos   Acreditados según el ICONTEC y con reconocimientos internacionales.

En nuestra región, las noticias en salud son la quiebra de hospitales, el paseo de la muerte, protestas de servidores de la salud, cierres de servicios y en el país, el 44% de las cerca de 1000 Empresas Sociales del Estado presentan riesgo financiero o están a punto de ser cerradas, asociado al acuerdo perverso  entre Gobernadores o Alcaldes de turno con los Gerentes de los respectivos  hospitales para politiquear con la salud, con los cargos y las compras de insumos ,en muchos casos asociados a corrupción.

En Nariño, las noticias son los logros alcanzados, producto del acuerdo lógico entre Gobernantes y Gerentes de Hospitales para mejorar la prestación de servicios de salud; hoy 3 de las 32 instituciones acreditadas en el país son Nariñenses: El Hospital Universitario Departamental, el de Ipiales y el Infantil los Ángeles.

El Hospital Universitario de Nariño hace 10 años era víctima de la corrupción y la politiquería; hoy, además de ser una de las 32 instituciones acreditadas del país, con el mismo prestigio de sus semejantes como El Pablo Tobón Uribe y la Clínica León XIII de Medellín o la Cardiovascular de Floridablanca, además quedó clasificado en el puesto 32 de las mejores instituciones de salud de LATINOAMERICA por sus resultados en seguridad y dignidad en la atención, el capital humano, la capacidad instalada, la gestión del conocimiento, la eficiencia y su prestigio. El  ex gobernador de Nariño RAÚL DELGADO cree que parte del éxito está en que llegaron Gerentes técnicos, producto del concurso bien hecho por Universidades Publicas y no cuotas políticas, además de la importante inversión de regalías en los hospitales de Nivel I y II.

Por supuesto, la Acreditación, máximo Galardón que entrega el Estado a Hospitales o Clínicas, previa verificación estricta del ICONTEC, no es compatible con la politiquería, la corrupción y la pereza laboral, principales causas del mal servicio en muchos hospitales públicos y no necesariamente las  deudas de las EPS, como lo quieren mostrar algunos Gobernadores, Alcaldes y Gerentes  para justificar  los malos resultados de su pobre gestión en salud.

En nuestro departamento, hace 10 años, producto de una buena decisión, el Hospital Universitario y los de capital de provincia y algunos de nivel uno fueron liquidados, quedaron cero kilómetros en deudas, con la mayor  flexibilidad en costos para adaptarse a las dificultades del sistema, con observación permanente del Ministerio de Salud y Planeación Nacional, lo que debió permitir que hoy fueran verdaderos generadores de satisfacción y seguridad en la atención a los usuarios y con avances significativos en calidad y por qué no, acreditados.

Mientras en Nariño las regalías apoyaron efectivamente la política pública de mejorar la red de servicios de salud, en Santander, el Hospital Universitario  lleva más de cinco años con el reforzamiento estructural, aún no utiliza la infraestructura adecuada en urgencias, sin embargo, en mucho menos tiempo se construyó y está en funcionamiento lo del "Altísimo".

Los escasos logros de algunos de estos nuevos hospitales en Santander, en los últimos cuatro años, sin dejar de mencionar que algunos tienen graves problemas financieros, se asocian únicamente a mayor facturación de servicios con el mismo portafolio de servicios, es decir, le están metiendo la mano a las EPS,  sin impacto positivo en indicadores de salud pública; esto en la práctica   es darle más trascendencia a la plata que a la vida y a la dignidad humana.

Mientras algunos Gerentes reportan tiempos mínimos de espera para las consultas especializadas al Ministerio de Salud, los pacientes desesperan y hasta mueren, antes que les asignen la anhelada cita. Los hospitales con mejores resultados, como los mejores de Nariño, su énfasis está en la  oportunidad, calidad y calidez del servicio, la plata es consecuencia del buen servicio, no el norte de la empresa.

Es falso el paradigma de que en los Hospitales Públicos deben haber "Gerentes de confianza" del Gobernador o del Alcalde para mejorar la gestión, como lo defienden algunos parlamentarios politiqueros que quieren tumbar el concurso meritocrático; estos "Gerentes de confianza", en realidad son solo mandaderos de los politiqueros, incluidos los malos parlamentarios, y para colmo de males, algunas Juntas Directivas los califican bien cada año. Lo ideal son Gerentes idóneos, producto de concursos de meritocracia hechos con universidades idealmente públicas, serias, no permeables a la corrupción, que le den toda la importancia al conocimiento, a la hoja de vida, a los principios y valores, es decir, que gane al saber, al hacer y al ser. 

Lo más malo que le puede pasar a nuestra descuadernada red pública, es que nuevamente se manipulen los concursos, lo que lleva a la venta de los cargos de Gerentes con sus nefastas consecuencias. Son muy contados los casos en Santander donde  amerita la reelección de los Gerentes.

Señores de las Juntas Directivas, en especial  los que representan  a los Gremios  y a la Comunidad o a los Servidores de las Salud, su papel no es el de adular al Gerente a cambio de beneficios personales, su función es la de defender la autonomía de las Empresas Sociales del Estado de la politiquería   y la corrupción para que mejoren día a día  la prestación de servicios de salud.   

Los santandereanos necesitamos Hospitales Públicos libres de politiquería, de corrupción y pereza laboral. ¡A nuestros paisanos, ni un paso atrás, siempre adelante, los pastusos nos están dando sopa y seco en materia de salud!

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