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sábado, 26 de marzo de 2016

HOSPITALES ACREDITADOS Y DESACREDITADOS

Por Darío Elvis Camacho Noriega - Médico

La calidad en la prestación de servicios de salud no es un lujo, es una necesidad básica elemental para generar satisfacción y seguridad del paciente y su familia; además, es  necesaria para asegurar la estabilidad y el futuro de hospitales y clínicas. Las Secretarías  de Salud Departamentales son las encargadas de verificar si los Hospitales o Clínicas cumplen con las normas de habilitación que en la vida real significa verificar si cumplen o no con lo mínimo necesario para que el paciente y la familia no corran peligro al momento de ser atendidos en los diferentes servicios.

La acreditación en salud es un nivel notoriamente superior de cumplimiento de estándares o requisitos de calidad que finalmente llevan a generar mayor grado de satisfacción y seguridad a los pacientes y su familia, marca notoria diferencia con la competencia, les da mayor posicionamiento, credibilidad y sobre todo, garantiza servicios  de salud seguros.

Desde el año 2004, el Instituto Colombiano de Normas Técnicas (ICONTEC) es el organismo único de acreditación en salud de Colombia, es la institución independiente del sector salud que con sus expertos verifica si una entidad de salud cumple con los estándares establecidos en la respectiva norma. La acreditación contribuye a que las instituciones de salud desarrollen un sistema de calidad muy superior y ofrezcan a los pacientes servicios de la mejor calidad. La calidad, factor determinante en la salud de los pacientes y el equilibrio económico de las EPS no ha sido bien entendida, en ocasiones las EPS prefieren comprar servicios a quien les venda más barato no a los hospitales y clínicas que hagan bien las cosas, sin conocer que  el costo de la no calidad, es decir, de las complicaciones, los eventos adversos o los incidentes les vale mucho más.

En algunos hospitales públicos el desconocimiento de las bondades de la calidad, en especial por directivos interesados más en cumplir con los mandados que les imponen los politiqueros que influyeron de manera perversa en su nombramiento, o por el afán de aprovechar el cuarto de hora para beneficio propio, no hacen verdaderos esfuerzos para avanzar en el cumplimiento de estándares de acreditación. La no adopción real de la política pública de calidad de los servicios de salud de algunos Alcaldes y Gobernadores, que son los presidentes de las Juntas Directivas de los hospitales públicos, tampoco permite el avance significativo en la adopción de estándares de acreditación, prueba de ello es que la mayoría de Hospitales Públicos o Universitarios de todo el país, no van a cumplir con el plazo que vence este año para estar acreditados.

No se necesita ser experto en el tema de salud para concluir que el principal obstáculo para que los hospitales avancen, en términos reales de acreditación, es la politiquería y la corrupción. En un hospital acreditado o que esté trabajando en serio el tema de calidad, los servidores de la salud de nivel directivo, bien sea gerentes o miembros de junta directiva, subdirectores científicos o del nivel asistencial, bien sea auxiliares, profesionales, especialistas o subespecialistas o nivel de apoyo, lavandería, cocina, vigilancia o mantenimiento, entran y se sostienen por méritos, porque de manera técnica fueron seleccionados, les hacen inducción, evaluación y capacitación.

En el hospital público común y corriente, o mejor, "desacreditado", ingresan por palanca, a veces hasta con documentos falsos y se mantienen, sean buenos o no, hasta que no cambie de parecer el gamonal que lo recomendó. En suministros, los proveedores de los hospitales acreditados demuestran con hechos que son idóneos, competentes, seguros; en la mayoría de hospitales comunes y corrientes, el proveedor lo impone el gobernante de turno o el gerente, a veces con el único criterio de una jugosa comisión.

En pleno inicio de periodo de gobernadores y alcaldes, que bueno sería para los hospitales públicos, que dentro de las políticas del Plan de Desarrollo se incorpore de verdad el tema de la calidad con énfasis en acreditación y no solamente se limiten a escribir que van a invertir en infraestructura y dotación, que en la mayoría de los casos se utiliza para cobrar comisiones. Qué bueno sería que se afinen más los requisitos para ser Gerentes y que por ahora lleguen a estos cargos, de viral importancia, personas idóneas, honestas, que sepan de principios y valores, que a futuro en las Juntas Directivas estén verdaderos líderes que no vendan su autonomía por prebendas.

Por ahora, felicitaciones a los Nariñenses y Pastusos, por ser la región con más hospitales acreditados y un gran saludo al Dr. VICTOR RAUL CASTILLO, mi profesor, a su equipo de trabajo, a toda la  gran familia FUNDACION CARDIOVASCULAR DE COLOMBIA, por ser la primera clínica acreditada en Santander y de las primeras en Colombia, desde abril 30 de  2008; por obtener y mantener la Certificación Internacional de la JOIN COMMISSION y por estar próximos a inaugurar el HOSPITAL INTERNACIONAL DE COLOMBIA HIC, también en Floridablanca, que para orgullo santandereano y colombiano será de los mejores de Latinoamérica. Santander está en mora de tener hospitales públicos acreditados. En García Rovira, silenciosamente, sin protagonismo personal, un hospital está dando pasos serios y firmes hacia la acreditación en salud, ojala la clase política local y departamental lo apoyen. Los pacientes de a pie también tienen derecho a la calidad en salud.

¡Menos pretextos y más acción!

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