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sábado, 19 de noviembre de 2016

SÍ AL IMPUESTO A LAS BEBIDAS AZUCARADAS E INCREMENTO AL DEL TABACO

Por Médico Darío Elvis Camacho Noriega

La Reforma Tributaria en trámite en el Congreso genera incontables posiciones, a nivel macro estoy de acuerdo con quienes se preguntan para qué Reforma Tributaria si lo que se va recaudar es menos de lo que se pierde por corrupción, la lógica nos dice que  debería haber una verdadera cruzada en contra de la corrupción, porque es la forma absurda de malbaratar los impuestos, pero para ello se necesita un cambio cultural, principios y valores  y renovar la gran mayoría de la clase política por auténticos líderes, mientras tanto, el faltante para financiar el presupuesto nacional requiere de nuevos impuestos.

Es cierto que enfermedades derivadas de hábitos de vida no saludables como el cigarrillo y el consumo excesivo de calorías, entre otras por bebidas azucaradas, genera enfermedad y grandes gastos al sistema de salud. Según el Ministerio de Salud el consumo  de tabaco es el causante del 70% de las muertes por cáncer de tráquea, bronquios y pulmón, el 62% de la mortalidad por Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica EPOC y el 25% de la enfermedad isquémica del corazón (infartos en personas de 35 a 64 años). Los fumadores hombres pierden 6.6 años de vida, las fumadoras 7.1 años con relación a la esperanza de vida actual.

El aumento de 200% en el impuesto al tabaco implica subir el costo de la cajetilla promedio de $ 2,800 a $4.200, es decir, aproximadamente el 50% al precio del consumidor, esto evitaría varios miles de muertes por año y ahorraría al sistema de salud al menos $550 mil millones, los optimistas hablan de un ahorro superior, dicho incremento en el impuesto le inyectaría recursos al sector salud.

Por supuesto, la decisión es respetable pero nada inteligente, de quien opte por el tabaquismo, además de poner en riesgo su vida aumenta el gasto en salud por parte del Estado, lo cual es evitable ante todo con educación, con convencimiento, pero requiere del sometimiento parcial con el incremento del valor de los cigarrillo, lo que en principio, al parecer no convence, pero lo real y cierto es que le aporta más recursos al menguado presupuesto que hay para la salud. Vamos a ver si estos argumentos convencen a los congresistas para que lo aprueben tal como se presentó o si podrá más la presión de los representante de las tabacaleras con sus jugosas chequeras que les interesa más su lucro a expensas de causar daño, que la salud de sus consumidores. 

Por el lado de las bebidas azucaradas la Organización Mundial de la Salud, OMS, en el documento Políticas Fiscales para la dieta y la prevención de enfermedades no trasmisibles, plantea que un incremento del 20% en el precio de venta de bebidas azucaradas podría traducirse en reducción proporcional en el consumo de estos productos, en especial en las poblaciones de menos recursos.

El Director del Departamento de prevención de enfermedades no transmisibles de la OMS, dice que si los gobiernos gravan productos como las bebidas azucaradas, pueden reducir los padecimientos asociados a estas y salvar vidas, además de reducir los costos de la salud y aumentar ingresos para invertir en servicios de salud. Solo en 2015 en  Colombia, alrededor de 3.200 personas murieron de Diabetes, Enfermedad Cardiovascular, patologías relacionadas directamente con el consumo de bebidas azucaradas. Del total de muertes en el país, el 3.4% es consecuencia directa de Diabetes, de esta estadística, el 13% tuvo como causa directa el consumo de bebidas azucaradas.

El Ministerio de Salud dice que el 81.2% de los colombianos consume gaseosas o refrescos frecuentemente, así mismo, el 22.1% lo incluye dentro de su alimentación diaria, en mi concepto médico "grave error". La expectativa es que el impuesto del 20% a las bebidas azucaradas reduce los litros de consumo por persona año de 57 litros a 46 litros.

El reto para cambiar de hábitos de vida saludable en el tema de bebidas azucaradas,  incluye la educación, promoción y prevención por medios masivos en tiempo y horario semejante al que emplean las industrias productoras de estas bebidas que se enriquecen  sin ningún escrúpulo con la inducción por medios masivos al consumo de bebidas azucaradas de niños jóvenes y adultos, sin importarles que causen daño en sus clientes y hasta ahora sin aportar significativamente al sistema de salud.

Otro reto para nuestros parlamentarios: será que son capaces de legislar en pro del interés colectivo o cederán frente a la presión de estas industrias.

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