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jueves, 22 de diciembre de 2016

“Desmanes peligrosos en navidad y año nuevo”

Por Darío Elvis Camacho Noriega – Médico.

Inicio la época en la que menos se cuida la salud, en temporada de Navidad y Año Nuevo es la  época en que más se pone en riesgo la salud y la vida en virtud a los malos hábitos alimenticios, el licor, la velocidad y la pólvora. Unos más que otros incurren en decisiones que tienen en común la agresión a la salud individual o colectiva.

Es de conocimiento universal que el exceso de calorías, bien sea por dulces, harinas o grasas es negativo para la salud, produce impacto negativo en sistema cardiovascular, digestivo, osteomuscular, nervioso, endocrino, etc. Sin embargo, la costumbre, el antojo y la moda, terminan ganándole a la inteligencia, llevando a darle gusto al paladar sin medir consecuencias. Es usual en esta temporada ver en los servicios de urgencias  los descompensados por  DIABETES, GASTRITIS, COLON y lo más delicado, los PREINFARTOS, INFARTOS, TROMBOSIS y HEMORRAGIAS CEREBRALES, luego de las comilonas de fin de año. Sin embargo, a pesar  de conocer el riesgo lo asumen con la complicidad de la misma familia. 

Con el licor, además del riesgo grave para la salud por cuenta del alcohol adulterado a base de alcohol metílico, en especial la secuela más grave que es la ceguera y con el exceso del alcohol etílico así sea de la mejor marca, los que se creen listos, además de consumir irresponsablemente grandes cantidades para mantenerse despiertos, lo mezclan con alucinógenos o al menos con bebidas energizantes, llegando a estados graves de excitación nerviosa con las famosas enlagunadas o hasta el delirio, con todo lo que ello implica para el borrachito y su familia; y ni qué decir si lo mezclan con  conducción da carros o motos o manipulación de pólvora, lo más probable serán las secuelas físicas, mentales, hospitalización, cárcel o morgue, 

 La velocidad en carros o motos, combinada con trago, alucinógenos, sin cinturón de seguridad o sin casco y el colmo, sin SOAT, es la más nefasta de todas las malas decisiones de los que se creen "abejas" pero que en realidad son "burros"; esto solo deja traumatizados con graves secuelas,  muertos, viudas, huérfanos  y deudas. 

La pólvora en manos de empíricos, ebrios y en especial de niños, también cumple su cometido, bien sea por quemaduras, incendios o en los niños que accidentalmente la ingieren con el daño lento e irreversible del hígado, del que solo se recuperan con trasplante del mismo. Con todo ello, aun  vemos papás irresponsables, comprando pólvora de navidad para sus hijos o permitiendo que tengan contacto con ella.

Las campañas para evitar las graves secuelas, no solo se deben reducir a los cuidados con la pólvora, también los excesos de comida, trago, consumo de alucinógenos y la combinación con conducción o con armas. 

Gran reto tienen  no solo las Autoridades Civiles, Militares  y de Policía, sino también los padres o adultos cuidadores de niños, los Técnicos de Saneamiento en cada uno de los pueblos, los expendedores de trago y por supuesto, los consumidores. 

Feliz Navidad para toda la gente de la Región del Chicamocha y próspero Año Nuevo, sin secuelas por los abusos, producto del predominio de la impulsividad sobre la inteligencia.

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