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domingo, 19 de noviembre de 2017

Sobrepeso y obesidad infantil, un tema preocupante

Por Darío Elvis Camacho Noriega - Médico

Malos hábitos alimenticios y sedentarismo, son las causas principales de que los niños ganen peso de forma excesiva. La obesidad infantil se define como aquella circunstancia donde el peso para la edad de los niños está por encima del estándar recomendado por la Organización Mundial de la Salud, OMS.  

Dos de cada diez niños colombianos padecen problemas de sobrepeso, o lo más delicado, obesidad. En el país, el 46% de la población general presenta este problema de salud pública. La obesidad es una de las enfermedades más preocupantes en el siglo XXI, se considera casi una epidemia y un problema de salud pública. La prevención de la obesidad es uno de los mayores retos que enfrentamos en la actualidad.

Lo más preocupante, es que los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y con muchas más probabilidades de padecer, en edades tempranas, enfermedades cardiovasculares, diabetes y hasta cáncer.

El objetivo de la prevención de la obesidad infantil, consiste en lograr un equilibrio calórico que se mantenga a lo largo de toda la vida. Se recomienda a los padres que tengan un estilo de vida saludable que lo fomenten, consumiendo frutas y verduras, haciendo  ejercicio, puesto que el comportamiento de los niños suele modelarse a través de la observación y la adaptación; en los niños se generan hábitos de vida saludable con el ejemplo. El entorno escolar es ideal para obtener conocimientos sobre opciones dietéticas saludables y la actividad física.

Las comidas rápidas, alimentos procesados, los paquetes, salsas, etc., son alimentos que contribuyen a una inadecuada dieta en los niños y al desarrollo de la obesidad infantil. En ausencia de regulación en nuestro país las empresas productoras nacionales o extranjeras de este tipo de alimentos se lucran, mientras los consumidores, niños y adultos se enferman.

Es de conocimiento universal, que la alimentación saludable, cero tabaco, ejercicio físico diario y bajo consumo de alcohol, disminuyen hasta en un 70% la mortalidad prematura.

Los colombianos se caracterizan por tener malos hábitos alimenticios. Se sabe que 3 de cada 10 personas consume diariamente alimentos fritos, 2 de cada 10 colombianos consume gaseosas o bebidas azucaras a diario, 9 de cada 10 consume azucares y dulces, 1 de cada 3 no consume frutas a diario y 2 de cada 3 no consume verduras; además del elevado consumo de comidas con exceso de sal. Esos malos hábitos tienen mayor prevalencia en los estratos socioeconómicos bajos con SISBEN 1 y 2

Dato desalentador: en Colombia el 72% de los hombres y el 86% de las mujeres no realizan al menos 150 minutos de actividad física por semana. Además, el 62% de los niños y adolescentes ve televisión o manipula video juegos de manera excesiva, por supuesto, sin hacer actividad física alguna.

Una buena política pública en salud, para enfrentar con éxito el problema de sobrepeso y obesidad, se basa en el reduccionismo, con tres componentes:

1.- Cambio en los incentivos, es decir, cambio de precios en productos como las bebidas azucaradas. Deben tener impuestos y su recaudo debe ser para ayudar a atender el gasto en salud, ocasionado por sobrepeso y obesidad.

2.- Cambio en el chip que está en la mente de las personas, que tiene como fin dar información sobre el valor alimentario, y en algunos casos contrarrestar cierta publicidad nociva como las de las bebidas azucaradas y alimentos procesados.

3.- Cambiar normas de comportamiento social, que se puede hacer desde la educación; la generación de normas, impuestos y subsidios; etiquetado y empaquetado y regulación de la publicidad en alimentos para menores de 18 años.

Qué lástima que en la última reforma tributaria, haya pesado más ante el cuestionado congreso de nuestro país, el poder económico de las empresas que producen bebidas azucaradas, que el conocimiento universal de los perjuicios de las mismas sobre la salud; lo inteligente, así fuera antipopular, era gravar  con impuestos dichas  bebidas.

Por ahora, solo queda la necesidad de crear conciencia desde temprana edad en los colombianos, para prevenir y disminuir los índices de obesidad y sobrepeso que están afectando a la mayoría de ciudadanos. Los llamados a hacer esta tarea son los padres de familia y cuidadores de niños bien informados para que, con argumentos, eviten el acceso de niños y niñas a los alimentos que propician sobrepeso y  obesidad, para que eviten en el futuro tener que mendigar al fallido sistema de salud con sus EPS, atención médica para sus hijos obesos.

¡Detrás de un niño con sobrepeso u obesidad, hay papás o cuidadores alcahuetes!