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martes, 2 de abril de 2019

Cáncer en Santander

Por Darío Elvis Camacho Noriega - Médico

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer es la principal causa de muerte en todo el mundo. En el año 2015 se atribuyeron 8,8 millones de defunciones a esta enfermedad, siendo el cáncer pulmonar, hepático, colorrectal, gástrico y mamario, los que generaron el mayor número de muertes. El 70% de éstas se registran en países de ingresos medianos y bajos, lo que va de la mano con el bajo nivel educativo y los deficientes servicios de salud. El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer ha señalado que los principales factores de riesgo comportamentales que facilitan el desarrollo de esta enfermedad siguen siendo el sobrepeso y la obesidad, el bajo consumo de verduras y frutas, la inactividad física o sedentarismo, el consumo de tabaco y de alcohol.

En esta región, según datos del Observatorio de Salud Pública de Santander, (OSPS), basados en el Sistema de Información de la Protección Social (SISPRO), a donde llega la información de las atenciones de salud de todos los municipios de nuestro departamento, en los últimos 10 años se registraron 17.327 muertes por cáncer en Santander, (Período 2008-2017) es decir, 1.700 por año. Los principales tipos de cáncer involucrados en estas muertes fueron los de órganos digestivos, respiratorios, linfáticos, órganos genitales femeninos, senos y órganos genitales masculinos.

Un estudio realizado por el Observatorio de Salud Pública de Santander (OSPS) para la Secretaría de Salud Departamental, demostró que el 13% de los AVISAS (Años de Vida Ajustados por Discapacidad) por mortalidad le corresponden al cáncer, lo que quiere decir que el cáncer se lleva consigo el 13% de los años saludables que se pierden por muerte prematura.

La evidencia científica ha demostrado que la mortalidad y la discapacidad por cáncer se pueden reducir, si los casos se detectan y se tratan a tiempo. Por ello, es importante acudir tempranamente a la realización de exámenes rutinarios como la toma de citología, la mamografía, el tacto rectal, la endoscopia de vías digestivas, entre otros, en aras de recibir diagnóstico y tratamiento oportunos. Sumado a lo anterior, la adopción de hábitos de vida sanos como el consumo diario de frutas, verduras y alimentos saludables; la actividad física regular; la vacunación contra los papilomas, virus humanos y contra el virus de la hepatitis B; la reducción del consumo de tabaco y alcohol, y el control del sobrepeso y la obesidad en todos los grupos poblacionales (niños, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores), contribuyen a la prevención de todos los tipos de cáncer.

Para Rafael Ortiz Martínez, Coordinador del OSPS, las estrategias de prevención, diagnóstico temprano y tratamiento del cáncer deben incluir esfuerzos articulados de diferentes sectores y actores de la sociedad, desde las familias, las escuelas, las empresas, las comunidades, las instituciones y organismos de salud, "debemos revisar lo que se está haciendo y se puede hacer para fortalecer la promoción de hábitos saludables en diferentes entornos; reducir barreras, disminuir tiempos de diagnóstico y mejorar el acompañamiento a los pacientes", aseveró.

Sin embargo, la realidad es que, en el país del Sagrado Corazón y en nuestra Región del Chicamocha, tiene más publicidad la promoción de eventos masivos de consumo de alcohol que la promoción de hábitos de vida saludable. No tenemos cultura preventiva, solo apagar incendios.

Por el lado de la prestación de servicios, la realidad es que la principal barrera está en el acceso a los servicios de salud por culpa de la mayoría de EPS que perdieron y les permitieron perder su norte, hoy tienen económicamente asfixiados a hospitales y clínicas, lo que repercute negativamente en la atención oportuna, eficiente y eficaz de los usuarios, en especial de los de a pie.

Ojalá llegue el día en que los alcaldes compitan por mejorar indicadores de salud pública con el fomento de hábitos de vida saludable y hagan cambios trascendentales en la prestación de servicios de salud y no simplemente pasen a la historia por hacer fiestas patronales de renombre. Los padres de familia tienen el reto de volver adictos a los niños al consumo de frutas, verduras y ejercicio y no a los azucares refinados, embutidos y procesados.

¡Más vale prevenir que lamentar!