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lunes, 20 de enero de 2020

Gerencias de hospitales públicos, ¡ni se compran ni se venden!

Por Darío Elvis Camacho Noriega - Médico

Para los HOSPITALES PÚBLICOS no es una opción, es una obligación ética, moral y legal, que están gerenciados por personas que sepan del tema, no solo que ostenten títulos, idealmente que hayan demostrado resultados favorables en el sector salud, área administrativa y, por supuesto, que sean íntegros.

Grave error del gobierno nacional del Expresidente Santos al desmontar el concurso de méritos para la selección de los Gerentes de Hospitales públicos. Si bien es cierto, cuando era por concurso de méritos hubo universidades que se prestaron para facilitar la elección de gerentes politiqueros incompetentes, también es cierto que muchos hospitales públicos pequeños, medianos y grandes progresaron, porque la autonomía de estos hospitales fue respetada, al ser dirigidos por personas bien seleccionadas, competentes; correspondía  entonces al gobierno nacional perfeccionar el proceso de selección, blindarlo, protegerlo y no dejar simplemente que las personas que van a gerenciar hospitales públicos en donde se debe hacer realidad el derecho a la salud de los de a pie, donde está en juego la salud y la vida, quedará simplemente en manos de gobernadores y alcaldes que los pueden nombrar a dedo, solo cumpliendo unos requisitos pero ignorando si son idóneos, competentes e íntegros y en la mayoría  de casos  solo  sujetándose a intereses  politiqueros y económicos.

Históricamente, los Hospitales públicos deficientes en su prestación de servicios han tenido las mismas causas: politiquería y corrupción. En los últimos años se agrega la posición dominante de algunas EPS que les importa más la plata que la vida y hacen firmar a gerentes de hospitales con pocas habilidades, contratos inconvenientes para los hospitales y los pacientes, llegando al momento de la liquidación de dichos contratos a quedarle debiendo a la EPS. Pero es claro para expertos en el tema y con simple sentido común, que pesa mas en el deterioro de los servicios de salud de los hospitales públicos la politiquería en la escogencia de los gerentes lo que lleva a su vez a la corrupción, que el efecto negativo de algunas EPS. La prueba son hospitales públicos manejados con conocimiento, eficiencia, eficacia y pulcritud en el manejo de los recursos que deben obtener por venta de servicios con las mismas EPS complicadas y sin embargo, logran prestar buenos y suficientes servicios, mantener equilibradas las finanzas, estar al día en pagos a servidores de la salud y proveedores y hasta ahorrar para invertir en mejoramiento de infraestructura y la actualización tecnológica.

Por supuesto, estos gerentes idóneos no firman contratos con EPS sin buen análisis y discusión, tienen perfeccionado el proceso de facturación y estados de cuenta claros con todas las EPS. Si el balance de muchos hospitales es negativo, se asocia más incapacidad gerencial, producto de nombramientos basados solo en politiquería y corrupción, por ello no es raro que los técnicos del Ministerio de Salud los califiquen como ineficientes.

Lo mejor que le puede pasar a los usuarios de los hospitales públicos, es que lo nuevos gerentes nombrados por los nuevos Alcaldes y Gobernadores, sean escogidos técnicamente y puedan organizar equipos de trabajo con servidores también idóneos y no los que manden los gobernantes de turno para pagar favores políticos. Si simplemente se nombran  gerentes  y  colaboradores  para pagar favores políticos, para recuperar gastos de campaña vendiendo el nombramiento por varios millones, lo que va a pasar es que se deteriorara aún más la prestación de los servicios de salud, toda vez que esos nuevos gerentes que compraron el cargo terminan saqueando el hospital para recuperar la perversa inversión y después, cuando les pregunten de por qué el deterioro del hospital, dirán en coro con el que lo nombró, que ellos han hecho hasta lo imposible, pero que la culpa la tienen las EPS.

No sobra contarles que los politiqueros y corruptos han sido víctimas de su actuar en su propio "pellejo", varios casos de familiares de alcaldes y concejales han fallecido o han quedado con secuelas porque al requerir el servicio, en especial de urgencias, en el descuadernado centro de salud de su municipio, no les han podido dar la mejor atención.

Los buenos diputados y concejales no venden su posibilidad de hacer control político a gobernadores y alcaldes por cargos dentro de los hospitales, su deber es defender el derecho a la salud de sus votantes y comunidad en general, denunciando la politiquería y la corrupción en los hospitales públicos. Si los nombramientos de gerentes no son bien hechos cada año, habrá más hospitales para liquidar y se abrirá paso los prestadores privados.

¡Qué gran reto tienen las veedurías ciudadanas!

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